Conversor de unidades del deporte, y los nombres que valen dos cosas
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Todo factor de esta página es definición, no medición. Desde mil novecientos cincuenta y nueve la yarda es exactamente cero coma nueve uno cuatro cuatro metros y la libra exactamente cero coma cuatro cinco tres cinco nueve dos tres siete kilogramos, por acuerdo internacional, así que el único redondeo aquí es el de tu pantalla.
Resultados
Cosas que se llaman igual y no lo son
| Cómo se llaman los dos | El imperial, convertido | El métrico | Diferencia |
|---|---|---|---|
| La barra | |||
| Dos discos por lado | |||
| Cuatro discos por lado | |||
| El sprint corto | |||
| La milla |
Las tres primeras filas están en kilogramos y las dos últimas en metros. Cada fila es un solo nombre para dos cosas distintas.
Un conversor suele ser una página aburrida, y esta también lo sería si los dos sistemas solo discreparan en los números. También discrepan en los nombres. Un gimnasio con discos en libras y otro con discos en kilos llaman al mismo levantamiento cuatro discos por lado, y los dos levantamientos están a tres coma siete kilogramos de distancia, algo más de dos en cien. Nadie redondeó mal. La barra y los discos simplemente nunca fueron los mismos objetos.
Lo mismo pasa en la marca que todo el mundo cita. Dos discos por lado significa doscientas veinticinco libras en un gimnasio y cien kilogramos en el otro, y la primera es dos kilogramos más pesada. Quien convierte sus propios números con un factor redondo y luego se compara con una tabla del otro lado del océano está comparando dos hazañas ligeramente distintas.
En la carrera la versión es más afilada. El sprint corto famoso es de cuarenta yardas, que son treinta y seis metros y medio, así que cuarenta metros es más de nueve en cien más largo. Pon los dos cronómetros uno al lado del otro y no estás clasificando a dos atletas, estás clasificando dos pruebas. La diferencia es demasiado grande para que la absorba cualquier conversión del tiempo.
La milla es la última de ellas, y esconde la trampa más fina. Mil quinientos metros quedan casi siete en cien por debajo de una milla, y la corrección tentadora es multiplicar el tiempo de los mil quinientos por esa misma razón. No funciona, porque el ritmo cae a medida que crece la distancia: la cuenta honesta es algo más empinada, y en un cuatro minutos en los mil quinientos la diferencia es de cerca de un segundo. Un segundo es el margen entero de la mayoría de las llegadas.
Nada de esto hace que un sistema sea mejor que el otro. Es un aviso sobre una costumbre: convertir el número y conservar el nombre. El número se convierte exactamente, por acuerdo. El nombre no se convierte en absoluto.
¿Por qué cuatro discos por lado no es el mismo levantamiento en todas partes?
Porque los discos nunca fueron los mismos objetos. Un gimnasio en libras monta barra de cuarenta y cinco libras y discos de cuarenta y cinco libras; uno en kilos monta barra de veinte kilogramos y discos de veinte kilogramos. Los dos se describen con la misma frase.
Convertidos a una sola escala, el primero da poco más de ciento ochenta y tres kilogramos y medio y el segundo da ciento ochenta exactos. La diferencia es de tres coma siete kilogramos, algo más de dos en cien, y ningún cuidado al redondear la hace desaparecer.
¿Doscientas veinticinco libras es lo mismo que cien kilogramos?
No. Da un pelín por encima de ciento dos, así que la marca en libras es unos dos kilogramos más pesada que la métrica con la que la comparan.
Las dos son famosas por ser redondas cada una en su sistema, no por pesar lo mismo. Quien convierte su propio número y luego lee una tabla del otro lado está comparando dos hazañas ligeramente distintas.
¿Se puede comparar un tiempo de cuarenta yardas con uno de cuarenta metros?
No directamente. Cuarenta yardas son treinta y seis metros y medio, así que la versión en metros es más de nueve en cien más larga, y eso es demasiado para absorberlo ajustando un poco el tiempo.
Poner los dos cronómetros uno al lado del otro clasifica dos pruebas, no dos atletas. Si los necesitas en una sola escala, convierte primero la distancia y luego ajusta el tiempo, y trata el resultado como estimación, no como marca.
¿Cómo convierto un tiempo de mil quinientos metros en un tiempo de milla?
No multiplicando por la razón de las distancias, que es el movimiento obvio y el equivocado. Mil quinientos metros quedan casi siete en cien por debajo de una milla, así que la razón es poco más de uno coma cero siete.
El detalle es que el ritmo cae a medida que crece la distancia, así que la cuenta honesta es algo más empinada que la razón pura. En unos mil quinientos de cuatro minutos, la razón simple da unos doscientos cincuenta y siete segundos y medio y la que tiene en cuenta la caída da unos doscientos cincuenta y ocho y medio. Un segundo decide la mayoría de las llegadas.
¿Estos factores son exactos o redondeados?
Exactos, y por acuerdo, no por medición. Desde mil novecientos cincuenta y nueve la yarda se define como cero coma nueve uno cuatro cuatro metros y la libra como cero coma cuatro cinco tres cinco nueve dos tres siete kilogramos, y por eso la milla cae en mil seiscientos nueve coma tres cuatro cuatro metros sin nada después.
Así que todo número de esta página es tan preciso como el espacio en el que cabe. La incertidumbre de una conversión nunca está en el factor; está en si las dos cosas convertidas eran la misma cosa desde el principio.
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